El viaje del adios o como liberarse del peso de la Muerte

Creo que no hay forma de despedirse de alguien para siempre.

Nunca estamos listos ni yo he querido serlo. Incluso después de tanto tiempo, ahora que estoy en el tren sigo pensando que en cuanto me veas, abuelita, te volverás a poner a comer y todo irá bien…pero eso es para preservarme a mí misma del dolor de despedirme, de este vacío que dejaras en mi vida yéndote. Realmente no me estoy preguntando lo que quieres. Claro, tienes miedo de lo que te espera pero esto significa que te compensa seguir viviendo de esta forma horrible, encerrada en tu cuerpo y con tanta dificultad para expresarte? Desde hoy a las 5.00 de la mañana, cuando me desperté, después de un taxi, un avión, un RER, un metro, un tren….este viaje hasta mis raíces me remueve…porque que es una preparación para decirte adiós…como si tuviera que pasar por ahí para poder hacerlo bien. Mi reloj se ha parado a esta misma hora a la cuál he cogido el avión, en Paris me ha recibido una niebla tan espesa como mi corazón. Y ahora en el tren, intento ocupar mi mente sobre una propuesta para un cliente…pero sé que en el fondo, está aquí esta tristeza que no me quita, este peso que me hace tener chepa. Te quiero abuelita como a nadie. Quiero que lo sepas antes de irte, quiero despedirme y es la única razón por la cual voy ahora hasta ti.

 Este texto lo he escrito hace unas semanas. Mi abuela se está yendo poco a poco y no de la forma que se merece. Quiero compartir esta situación porque uno de mis mayores retos en la vida es librarme de la angustia de la muerte. No tanto de la mía sino de las de mis seres queridos. De hecho, creo que no soy la única ya que en nuestra sociedad, todo nos empuja a luchar contra ella, a ignorarla e incluso a pensar que podemos ser más fuertes que ella.

¿Cómo librarnos de esta angustia? ¿Cómo podemos aceptar que la muerte es parte de la vida? ¿Hay una forma más allá de la religión que nos permita reconciliarnos con la muerte?

 Creo que este tema es complicado ya que nuestra época ha convertido morir en algo tabú. Según Philippe Ariès, historiador francés autor del libro “Morir en Occidente”, el espacio de la muerte se ha desplazado de lo público a lo privado. El luto prácticamente no tiene lugar sobre todo en Occidente y esto tiene impacto en la visión que tenemos de la muerte. Es algo que hay que esconder.

Cada un@ tiene su forma de vivirla. Yo he crecido chocada por el hecho que mis abuelos tenían ya pagadas sus tumbas en el cementerio del pueblo, pero en cierta forma me parece que quita la incertidumbre o inquietud que puede generar la muerte.

Leí hace poco en El País que las últimas tendencias en las funerarias es huir de pompas oscuras para rendir homenajes a la vida con alegría hasta retransmitir ceremonias en streaming.  Quizás esta sea una de las vías: celebrar la muerte, mirando fijamente al camino recogido por la persona amada y confiar que ha sido la vida que se merecía? ¿Qué opináis vosotr@s? ¿Qué relación tenéis con la muerte? Yo, de momento, intento usar el otoño y la festividad de todos los santos para explicarles a mis hij@s (y convencerme a mi misma) que la muerte es normal a pesar del dolor que implica.

 

 

 

 

 

 

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