Mi vida es cambio

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A mí siempre me han encantado los cambios. He vivido sola en varios países, busco siempre hacer cosas distintas…De hecho, los necesito sino tengo tendencia a aburrirme…pero desde que estos cambios tienen implicaciones para otras personas pues…me gustan menos!

Mañana empieza uno, menor es cierto pero empieza uno…y encima me voy todo el día de viaje.
Mi hijo mayor va por primera vez a un campamento de verano. Va a probar todo tipo de deportes. El objetivo aparte de que se lo pasé bien, es justo brindarle la oportunidad de elegir un deporte conociendo varios de ellos. Pero, no conoce el lugar, no sabe nadar bien y estoy “bloqueada” sobre esto. ¿Qué tipo de material tendrán para el?¿Cómo va a sentirse ya que en el agua se suelta más cuando estamos nosotros con él? Encima no podemos ir a buscarle y se va a encargar alguien que conoce apenas. En fin, empiezo a darle vueltas al asunto y me agobia.
Este cambio es mucho menor comparado con el hecho que cerraron la empresa de mi marido hace unos meses, que ha entrado en el mundo de los FreeLancers poco después de descubrir el de los Parados..o que hemos tenido que reorganizar la vida de la casa y que nuestra querida niñera se vuelve a su país justo cuando mi hija pequeña empieza la guardería…
Bueno, realmente son cambios menores, pero me doy cuenta que tocan la base de mi vida, tocan al “nido” y esto es muy simbólico
Entonces, me pregunto: ¿Por qué me agobian estos cambios?¿Será porque las repercusiones son para mis hij@s?¿Les estaré intentando proteger demasiado? ¿Mi ritmo de trabajo es tan alto que me agobia el no tener todo atado y controlado? Creo que hay un poco de todo…y el mero hecho de escribir este post, me alivia.
El campamento de mi hijo es un detalle, un cambio ínfimo que se añade a una serie de cambios a los cuáles me tengo que adaptar…
¿Cómo tomar distancia?¿Como no caer en la trampa del estrés?
Para mí lo más importante es aceptar mis emociones por muy negativas que sean o/y ridículas que las pueda ver. Es normal, el cambio implica mucha nostalgia e incertidumbre. No vale luchar. Es mejor aceptar, hablarlo y mirarse honestamente para poder seguir adelante. ¿Qué es lo peor que le puede pasar a mi hijo?¿Que su primer día no se sienta cómodo en el agua?¿Que se ponga a llorar un poco?¿Que diga que no quiere volver? Y qué?
Justo serán estas experiencias que le harán más fuerte, que le permitirán avanzar con bases más sólidas… ¿Qué hacer con nuestros hijos para brindarles un apoyo seguro a la vez de exigirles mayor independencia? ¿Cómo no pasarse?
Y cuando nosotr@s vivimos cambios forzados e incluso decididos conscientemente por nosotr@s mism@s, ¿Cómo nos permitimos a nosotr@s adaptarnos al cambio con tiempo y aceptando nuestras emociones?¿Cómo nos podemos ayudar entre nosotr@s mostrando empatía y sinceridad?Este post lo dedico a dos de mis amigas que tienen grandes cambios en sus vidas. El cambio implica emociones. Aceptarlas es el primer paso real hasta la adaptación. ¡Que os traigan mucha felicidad!
Y vosotr@s, que próximos cambios os tocan ahora y con qué espíritu os enfrentáis a ellos?

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