Ser padre, ¿la mayor infelicidad por delante del divorcio o del despido?

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«¡Qué bien vivíamos antes !» Si lo piensas, o incluso te atreves a decirlo, no te culpabilices. Es un sentimiento normal a menudo debido a nuestro cansancio, pero también a la sensación que podemos tener de haber perdido algo de felicidad (de la pareja).

Según un estudio llevado a cabo recientemente entre 2016 parejas alemanes, progenitores primerizos, el primer año de vida del niñ@ puede seriamente alterar la moral “siendo peor que un divorcio, o un despido”, explica el Washington Post. A Mikko Myrskyla y Rachel Margolis les preguntaron cuan satisfechos estaban con sus vidas en una escala de 0 a 10 . Con el primer hijo, la nota tiende a bajar de 1,6 de media. Para las parejas cuya nota es más baja, existe menos posibilidad de tener un segundo hijo, sobre todo cuando los padres superan los 30 años y tienen estudios. 

Este estudio se llevó a cabo en Alemania para entender por qué existe tanta diferencia entre el supuesto número de niños deseados y el número de nacimientos reales en países desarrollados. Estudio que hay que enmarcar en el contexto muy particular alemán donde las mujeres se enfrentan a una muy alta presión a nivel profesional y donde maternidad a menudo significa renunciar por completo de trabajar. Esto se refleja en las práctica ausencia de políticas de apoyo a través de guarderías en este país..

Aun así, es interesante analizar las posibles razones detrás de estas cifras. ¿Cómo se pueden explicar?

* Proyección y gestión de expectativas: dicotomía entre la reacción que imaginamos experimentar y la que tenemos en realidad, al convertirnos en padres..

* Perdida drástica de libertad (al menos al principio)

* Los niveles de estrés en gran parte ligados a la falta de sueño

* El nivel de estudios superiores amplía horizontes

* La edad más avanzada de los padres provoca un cansancio más grande y complica la adaptación a ritmos de vida diferentes.

* Una sociedad más enfocada hacia el «yo» 

* La poca ayuda recibida por las familias, ya sea en términos de guarderías (precio, horarios) como de extensión de vacaciones escolares.

* El fenómeno del «niño rey» que fomenta una fuerte presión en este momento de la vida y la sensación de jamás estar a la altura aun concentrando toda su energía sobre su retoño

¿Quién se identifica o, mejor dicho, se atreve a identificarse con estas cifras?

 

Free yourself

  1. Yolanda

    Me atrevo a identificarme! Cada una de las razones que expones son poderosas en sí mismas… no voy a entrar en si es mayor o menor infelicidad que otras situaciones… para mí no es cuestión de grados . Lo que realmente me parece impactante es no poder reconocerlo, no poder decirlo en voz alta, no permitirnos siquiera aceptar que lo sentimos. Porque cuando pierdes el trabajo tienes justificado sentirte mal, todo el mundo lo entenderá, tú incluido. Pero cuando tienes un hijo… nadie (ni sociedad, ni familia, ni tú mismo) te va a admitir que no te hace tan feliz como esperabas… y a veces es así.
    Aunque compense (a mí me compensa) tiene muchos momentos amargos, momentos de cansancio profundo, frustración, impotencia, sentimiento de fracaso, de no saber hacerlo mejor, ganas de huir! Ganas de acostarlos aunque apenas los has visto porque estás agotada y no te dan las fuerzas ni el ánimo, culpabilidad por un grito mal dado… y no es algo exclusivo de los primeros meses (creo que a lo largo de los años los retos son diferentes y evolucionan).
    Gracias por compartirlo… es importante ponerle nombre a este sentimiento, dejar de demonizar al que no se siente realizado como persona por ser padre/madre, porque no sea una aventura siempre maravillosa, entender que el sentimiento respecto a la maternidad/paternidad depende mucho de cada persona y su situación, y no tildar de egoísta/malpadre/malamadre al que echa de menos una situación anterior…

    Un beso Isabelle!

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    • Isabelle Auroux

      ¡Que bien! Esa es la verdadera libertad….enhorabuena y un placer tenerte por aqui!

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