¡Viste para ser tu misma, no para impresionar!

Desde niña, he soñado con tener una varita mágica para ayudar a las mujeres a sentirse guapas y así sentirse fuertes. Con 11 años, cualquier mujer o niña que entraba en casa tenía que pasar entre mis manos para recibir maquillaje, ajuste de pelo, tratamiento facial o relooking. Y ahora, todavía, cuando voy en metro, no puedo resistirme en analizar cómo mejorar la apariencia de las mujeres resaltando lo que pienso que es lo mejor de ellas. Para mí, se trata de sacar lo mejor de las personas, ponerles colores y darles fuerza. Por supuesto, el tema de la imagen y la forma de vestirse es algo muy personal y entiendo que algunas personas lo vean como algo muy superficial. Y, para mí aquí yace toda la paradoja. ¿Qué imagen queremos que los demás se lleven de nosotros? Si decido de forma consciente vestirme de esta forma, que ventajas y que riesgos estoy tomando en lo que la gente van a interpretar de mí? Comenté en otro post que llevo tiempo sin leer revistas de mujeres por la constante presión que ejercen sobre mí y por la imagen que promueven de las mujeres en algunos casos y con la cuál estoy en desacuerdo. ¡Adios a las revistas de mujeres! Pero, esto no significa que no considere importante mi apariencia. ¿Por qué este post? Porque estoy convencida que: –       La forma en la cual vistes refleja cómo te sientes – ¿de qué forma refleja nuestra imagen lo que realmente sentimos por dentro? Se trata de self-esteem y puede ser o bien un círculo vicioso o al contrario un circulo virtuoso. Si te quieres, te vestirás bien, cuidaras de ti. Si no es el caso, hay más posibilidad que pases del tema. –       La primera impresión y la apariencia cuentan mucho – tu forma de vestir y tu imagen es clave. En una encuesta llevada a cabo en el 2013 por el Center for Professional Excellence at York College of Pennsylvania, la segunda calidad la más mencionada a la hora de hablar de profesionalismo fue la “apariencia” delante de los dotes de comunicación. Es obvio que la forma de vestir es una elección muy personal. Y el mayor reto es: ¿Cómo de conscientes somos a la hora de conocer la imagen que proyectamos? Creo que tod@s podemos sacar beneficio tomando distancia y pensando realmente cuál es nuestra marca personal y como transmitirla a través de nuestra forma de vestir… –       Elegir de forma consciente cuál queremos que sea nuestra imagen es un paso más allá hacia la libertad Cuando empecé a escribir este post y buscar información online, la primera cosa que me llamo la atención fue que todo lo que encontraba estaba relacionado con códigos, leyes y tendencias. En fin, estos códigos de vestimenta combinados con nuestra sociedad consumista y el bombardeo de la moda, puede hacernos sentir poco libres a la hora de elegir nuestra forma de vestir. Además, tengo una gran duda y es la siguiente: ¿Hasta qué punto es más difícil para las mujeres acertar en la imagen que proyectan que para los hombres sobre todo en el ambito professional? Sí, es cierto. Resumiendo, todo se resume a imagen y packaging..Entonces, cual es vuestro packaging? Y como os aseguráis que vuestra forma de vestir en el trabajo por ejemplo es la extensión de vuestra marca personal? Porque la ropa, los accesorios e incluso el tipo de zapatos que elegíais van o bien a reforzar vuestras aptitudes y cualidades en los ojos del empleador, de vuestros co-trabajadores y clientes, o bien quitarle fuerza. Tenemos que ser conscientes de ello! Si os apetece trabajar vuestro packaging, comparto 4 principios de acción: 1.     Vístete para ser segur@ Todos tenemos nuestro “uniforme de poder”, esta combinación que nos dan un chute de seguridad y confianza y que solemos ponernos en momentos delicados para sentirnos bien. Y no solo es una cosa de superstición: existen los “power outfits” y hay prueba. En el 2012, el Journal of Experimental Social Psychology público un estudio que demuestra que los pacientes que se pusieron las batas blancas de los médicos recibieron mejores resultados en tareas vinculadas con capacidad de concentración que los que no se las pusieron.

  • o    Pon ropa cómoda – tengo que confesar que a menudo me sacan una sonrisa algunas chicas que van sobre tacones muy altos a punto de caerse. Pero realmente, no es motivo para reírse sino más bien para preocuparse. ¿Por qué necesitan ir tan incómoda con estos zapatos? ¿Qué imagen están persiguiendo?
  • o     Destaca lo positivo –  saca lo mejor de ti, ponte en valor sin necesariamente ponerte lo que está de moda.

2.     Vístete como eres y en función de lo que quieres que la gente vean de ti

    1. a.     El primer paso es conocerse a sí mismo; desde la forma del cuerpo hasta mi personalidad y como quiero reflejarla en mi forma de vestir
    2. b.    Ponte ropa de tu talla
    3. c.     Especialmente para las mujeres, ojo con los mensajes que se pueden interpretar con ropa sexy o muy corta por ejemplo. Puede quedarte fenomenal y si lo que buscas es que se te reconozca por tu capacidad de liderar por ejemplo, ten cuidado a no distraer la atención sobre otra cosa.
    4. d.    Saber vestirse en el ámbito laboral es una sutil combinación de “entrar en el molde” y “destacar”. Se trata entonces de respetar algunos códigos pero a la vez, encontrar formas de proyectar su imagen personal e identidad.

3.     Adaptarse al entorno

  1. a.     Mejor ser modest@ – no se trata de llamar la atención, se trata de conectar
  2. b.    Es importante ser consciente del impacto de los colores. Siempre me acordaré de unas de mis primeras reuniones donde aparecí con una americana roja. El feedback que recibí fue claro: “Que agresiva vienes de rojo por la mañana”. Algunos estudios han demostrado que el amarillo está asociado con positividad, el azul con confianza. El rojo está bien para parecer asertivo y hay que tener cuidado.

4.     Es importante encontrar el equilibrio entre cuidar de si y no obsesionarse con su apariencia: Es importante enseñar algo de personalidad para distinguirse. Ahora tampoco se trata de seguir todas las ultimas modas porque una de las interpretaciones posibles es que dediquemos más tiempo a cuidar de nuestra imagen que al trabajo. Sin mencionar, el, el riesgo bastante vigente en nuestra sociedad de obsesionarse por su imagen y volverse víctimas de la moda. Entiendo que para los a quienes nos gustan que nos reconozcan por nuestras “mentes prodigiosas”, es complicado aceptar que tanta importancia se le da a la apariencia. Pero, ser consciente de ello, es un primer paso para volver a controlar su imagen y así, asegurarse que justo lo que tenemos que decir esta entendido como tal y llega a los demás. ¡Que lo paséis bien alineando vuestra imagen con vuestra verdadera personalidad trabajando vuestro envoltorio! Al final, solo se trata de sentirse bien y asegurarse que nos entienden como queremos que nos entiendan!

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